Te estoy mirando. Tu pasas, yo te estoy mirando. Te revuelves y te vuelvo a mirar. Das un giro y vuelves a atraer mi atención. Caminas recto y veo tu trayectoria. Si no lo haces, intento predecir tus pasos y ver la silueta que pudieran dibujar.
Existe cadencia de pasos, existe cadencia al caminar y tú tienes cadencia melódica, cuasiperfecta. Podría mirarte por admiración, podría hacerlo porque me gustas o simplemente porque sí. Pero lo hago porque quiero.
De donde surge ese querer busco la raíz, porque ahí creo que está la clave.
Ahí donde el ideal pasa a real y la sensación a acción.
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